En la sociedad occidental y en
el contexto educativo como docentes hemos visto diferentes enfermedades relacionadas
con la alimentación que van desde una acumulación excesiva de grasa corporal
como sobrepeso y obesidad, y trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia
y bulimia nerviosa, en toda la gama de
situaciones el riesgo de que se conviertan en enfermedades crónicas es elevado y
afectando a los jóvenes en su ámbito emocional, salud física y psíquica,
rendimiento académico y relaciones sociales. Repercutiendo además en un momento
crucial de su evolución personal.
Para un funcionamiento correcto
todos los ámbitos de nuestra vida deben estar en equilibrio, por ello igual que
guiamos a la hora de realizar un ejercicio, explicamos contenidos … debemos
incluir, sea desde tutoría o en determinadas áreas, unidades didácticas,
contenidos transversales o proyectos basados en un correcta alimentación para proporcionar información que ayude a erradicar mitos alimentarios erróneos
y fomentar una educación nutricional para instaurar un comportamiento
alimentario saludable.
La información
alimentaria previene situaciones de riesgo y enfermedades, y fomenta en el
futuro ciudadanos saludables y con una vida activa, basada en ejercicio
moderado y entablando relaciones sociales positivas, repercutiendo en la aceptación
del propio cuerpo y fomentando la autoestima.
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